Carta a mi futuro hijo (X)

El amor, no sé si ya te lo había dicho antes, es el centro, el sustento y el origen de todo el universo, aunque se le nombre, se le pinte, se le vista, cante, baile y llore de diferentes maneras. Es el tema universal, junto a la muerte y el dolor de todo arte y una de las pocas cosas comunes a todos los seres humanos, además de las enfermedades y el paso ineludible del tiempo. Vas a sufrir, sábelo bien, y ten presente que es importante y necesario. No temas. Nunca voy a tratar de evitarte los dolores y sufrimientos necesarios: Para que seas un ser humano cabal y cuerdo necesitas sufrir y superar esas crisis, pequeño. Las heridas no son lo importante sino las cicatrices que luego nos quedan como vívido recuerdo de lo sucedido y certificado de la lección aprendida… garantía, en ocasiones, de no volver a fallar de igual manera. Sólo hay tres formas innegables de saber que estamos vivos muchacho: Equivocarnos, perder y adolorarnos: Esto último puede ser hasta mero invento nuestro, mera reacción mental, que es el dolor más dañino… Sufrirás por amor, pero tranquilo, no te preocupes, no serás el primero ni el último y, aunque pienses y sientas –por tanto- que no puedes más y que vas a morir incluso; más temprano que tarde vas a ver pasar el cadáver de ese amor que te haya hecho sufrir, sin inmutarte. Perdona: Es lo más valiente y gallardo que puedas hacer. Al gran nivelador no se le escapa nada: A la hora de morir todos tenemos oportunidad de revaluar, forzosamente, lo transcurrido desde que fuimos conscientes pero ¡NO ESPERES! Aprovecha cada uno de tus días para deshacerte de lo innecesario en insano que puedas ir encontrando en tu camino. Deja, además, en manos de quien corresponda, sus culpas, sus errores y sus taras: No son tu responsabilidad. Hazte cargo sólo de las tuyas y arréalas sólo el tiempo suficiente para deshacerte de ellas: Aligera tu carga muchacho… aunque no es fácil hacerlo, te advierto, hay lazos difíciles y dolorosos de desatar. ¡Rompe la costumbre! Muchos de estos lazos son los que suelen confundirse con el amor.

La indiferencia es la verdadera muerte del amor, su negación absoluta, no el odio, tenlo siempre presente. Este sólo es su otra cara, un aspecto diferente y contradictorio más allá de una frágil línea de trazos tortuosos y en ocasiones interrumpidos. Tampoco es el matrimonio el que acaba con el matrimonio: ¡No seas tan tontín para creer eso¡ es sólo la monotonía, el acostumbramiento, la mezquindad y falta de creatividad. Ama, ama con todas tus fuerzas y todo tu ser, desde los tuétanos mismos de los huesos hasta el rubor incontrolable en la cima del éxtasis: Gózalo, súfrelo, y ve construyendo paso a paso, tropiezo a tropiezo, tu forma de amar. Justa, auténtica, sencilla. Natural.

 

Nada, absolutamente nada, es más importante que tu salud, tu bienestar y tu felicidad, ni siquiera el amor. Precisamente, por tu amor propio, si un amor te daña, si te coarta, déjalo pasar. No dependas: Este puede ser tu mayor error pequeñín. Si un amor no te permite crecer… déjalo antes que te disminuya: No es bueno, tampoco, mantener por mucho el saldo en ceros. Sabe y recuerda siempre. Siempre: El amor no tiene nada que ver con el sexo, pero el sexo tiene todo que ver con el amor, si se quiere, y, querámoslo o no, el sexo mismo puede ser nuestra redención o nuestra perdición: Sábelo vivir entonces.

Eres un animal sexuado. Tu órgano sexual más poderoso, engañero y vital  es tu cerebro. Así como piensas sientes muchacho: Piénsalo bien y sonreirás, de terror o diversión, al constatarlo. Recuerda que te conté que en él radica nuestra diferencia… Sé sexual y disfrútalo. Eso mismo es vivir, aunque diversas filosofías y religiosidades nos traten de decir lo contrario o nos distorsionen esa virtud medianamente conocida y frecuentemente incomprendida y, por tanto, frecuentemente hecha una maldición. Ser sexuados, querido hijo, debería ser nuestro mayor orgullo y no un vergonzoso tabú, una mercancía, una molestia. Un problema.

La fuerza sexual es superior a todas las fuerzas del universo, exceptuando la del amor; siendo expansivo el carácter de la primera, incluso en las mujeres, desintegrador por naturaleza, insaciable e irascible, mientras la segunda cohesiona, aúna, integra… sobreviviéndonos en la trascendencia de sus fines y sus acciones, en ocasiones heroicas, para coronarse.

Te amo y amo a tu madre, pero son amores distintos y complementarios siempre. Ya irás aprendiendo la diferencia y complementariedad.

Ama, ama mientras, has sido creado sólo para eso muchachín.

Iniciarás amando una voz y una sonrisa, unas caricias y hasta un llanto… irás amando luego unos pezones y un pelo largo y aromado y amarás, de pronto, una mano torpe y fuerte, un dedo que abrazas desde el principio con tu manita delicada y velludita tratando de llevártela a la boca. Luego, amarás sus silencios y las cosquillas que te hacen sus barbas escasas y malcriadas y unos cantos ancestrales e incomprensibles que hoy entonas a todo pulmón al compás de la percusión de tus manos sobre tu propio pecho…

Publicado en on Abril 8, 2008 at 3:54 pm Comentarios (0)

Para un ángel

Se fué Luisa Margarita…
Tu partida no la explico,
casi sin quererlo lloro,
la tristeza es infinita.
Mi vida será distinta:
Siempre estarás presente,
aúnque estés entre los ausentes!
Acaricio tu recuerdo,
tierno, firme y orgulloso,
pero tu ausencia me estremece…

Publicado en on Enero 22, 2008 at 3:12 am Comentarios (0)

Tres palabras

Una mañana cualquiera de estas, un lunes caluroso y polvoriento, puedo deslizarme hasta tu ventana y escurrirme entre sus barrotes mientras te exprimes el pelo y te lo estrujas, antes de anudártelo cerca al cuello. Puedo ayudarte a masajearlo frente al espejo grande de la sala de tu casa y luego abrocharte los zapatos y alisarte la falda, mientras tomas el desayuno antes de partir al colegio. Puedo… seguirte con la mirada mientras te pierdes a la distancia, doblando a la esquina, antesito del pozo público y luego sentarme a esperar a que vuelvas, cansada de escuchar tantas cosas que a lo poco se te olvidarán, pero que, definitivamente, cambiarán tu vida sin que te des cuenta.Un medio día cualquiera de estos, un martes lento y asfixiante, puedo acodarme en la batea junto al guayabo donde te pintas el pelo y esperar a que saltes como niña sacándote el vestido de colegiala por encima de la cabeza antes de desgranarte en sonrisas y pensar si yo te pienso. Luego, puedo, acomodado a tu lado, en una butaca pequeña, empezar a masajearte desde el cuello hasta el final de la espalda, lento, muy lento y firme, preparándote para un almuerzo nutritivo, cálido, aromado y amoroso.Una tarde de estas, una cualquiera, de un miércoles pavoso, colorado e incierto, puedo detenerme a tu lado, mientras te balanceas y te balanceas en tu hamaca de un solo cuerpo, escuchando como tu respiración va acompasando la mía, como en un hechizo, y parece que el mundo girará al ritmo que  late tu corazón somnoliento y dicharachero, hasta que te me vallas perdiendo en el sueño, para despertar de súbito en un bostezo laaarrgoooo y un crujir de huesos juveniles, bellos y apenados.Un día de estos, un jueves cualquiera, de esos que queremos ver pasar con urgencia frente a nuestros ojos y de los cuales no sabemos más que como se llaman, puedo sentarme a escribirte unos versos y contarte como es que me tienen tus ojos y por qué es que tu boca me es más apetitosa que la naranja más jugosa que traigan de El Botón o El Trapiche… en fin, como me gustas!Puedo robarte un beso o fingir que te lo robo, cuando en realidad esperabas que me inclinara y sorteara la inmensa distancia de un brazo y mi abrazo supere la intención de abrazarte y te envuelva en la mirada hipnotizada que me dejan tus formas coquetas, sencillas y juveniles.Un día, otro día de estos, un viernes cualquiera, de esos que no bien han empezado cuando ya se empiezan a ir y el tiempo no nos alcanza para poner en orden todo, para el aún más corto fin de semana, puedo clavar en tus ojos la bandera de los míos y susurrarte al oído que es tu nombre un rumor de alas perfumado, Rosa, y que me miran en la luna tus ojos, como dos antorchas y dos besos justo en un descuido de tu madre, mientras jugamos a preparar un café y un guiso de no sé que verduras, adobado con sonrisas y chistes subidos de tono que tus hermanos celebran, con ruido, a su antojo.Un día, un bello sábado de estos, cando estés de nuevo tendida en el suelo, semi desnuda y recién levantada, apenada por una visita imprevista, puedo acariciar la vellosidad que cubre tu vientre y sentir como cambia tu respiración si me acerco un poco más o puedo, por ejemplo, mostrarte como la Nevada se levanta por detrás de la isla que está frente a la puerta de mi casa, en Santa Teresita, y cosechar algunas flores silvestres para que te acompañen mientras yo te beso y puedo, también, ayudarte a subir hasta lo más profundo de mis ansias antes de que empecemos a pensar donde carrizos bailotearemos esa noche que aún se ve lejana y que está casi a medio día de distancia. Puedo abrirte mi corazón y decirte aquí estoy yo como ahora que te escribo, pero estoy lejos y, como sé que también me extrañas…Uno de estos días, un domingo cualquiera de estos, de esos que se toman todo el tiempo para desperezarse y levantarse a tomarse un café retinto con bollo limpio y queso o talvez jugo de naranja y machucho con yuca, puedo trepar la pared que circunda tu patio y tocar a tu puerta, sigilosamente, para invitarte a ver levantarse el sol por encima de las copas de los eucaliptos que separan nuestros colegios y como sus rayos disipan la neblina veranera que cubre al pueblo que un buen día nos vio caer enredados en las telarañas del amor, hasta reventar en el río sinuoso y de aguas oscuras que arrastra entre sus costillas las podredumbres e ilusiones de media patria descuidada, ingrata y esquiva. Te llamaría por tu nombre completo mientras espero que la brisa que viene de las ciénagas, del otro lado del río, te alborote el pelo y te erice la piel, par que me abraces sin querer dejarme ir y tu aliento me caliente el escapulario, perfumándome el pecho: Lo recorres como si buscaras algo de bajo de mis huesos: Una inscripción talvez, restos de un antiguo amor, como si le pusieras llave y tradujeras sus resonancias más intimas, para luego codificarlas en tu pecho de niña traviesa. Suspiras… puedo un domingo de estos andar de manos contigo y recorrer cada una de las calles coloradas y huecudas por donde vine a buscarte sin la más mínima idea de que existieras y a donde me anudaste a tu pelo corto y a tus ojos alegres y tu sonrisa refulgente, para ya no dejarme ir, porque algo de ti traje y algo de mi deje con la partida que no quisimos, pero que tampoco evitamos… Dios sabe cómo hace sus cosas, mujer. Eres como de harina y de agua y de especias, doradita, como la harina tostada al horno y fresca, como el agua que te baña y te recorre como debían recorrerte mis manos y de especias exquisitas: Comino, sal y canela. Un poco de achiote y talvez tomillo, limón y pimienta, con un tris de nuez moscada.Uno de estos días, el día más tierno, sencillo y vulnerable de todos, un domingo cualquiera, cuando ya quiera ir a acostarse, puedo llegar entonces a arrullarte y velar el apacible sueño de las horas que han venido para enseñarnos a querernos y dejarte, al fin, que descanses para que el próximo lunes, uno de estos cualquiera, puedas de nuevo levantarte y estirarte y desperezarte y sentarte a desenredarte el pelo y a embolarte los zapatitos y a sacudirte las medias y rascarte la cabeza por la tarea olvidada y el examen no estudiado, rumiando en silencio la cantaleta de tu madre por haber perdido el tiempo callejeando conmigo, pero contenta y deseosa de que vuelva temprano a abrocharte los zapatos y a alisarte la  falda, mientras te desayunas, corriendo, antes de partir al colegio, para volver a ser la misma que me seduce,  me encanta, me enternece y me ha hecho inventar esta historia para encontrar otra forma de decirle estas tres palabras: Como me gustas…

Publicado en on Enero 18, 2008 at 6:50 am Comentarios (0)

SIN TITULO

Visitaré la casa vieja, desolada.

Tropezaré con telarañas, musgos y fantasmas.

¿Dónde estarás en ese instante oh enamorada?

 

Tus ojos miel.

Tu pelo lacio.

Tu cuerpo de negra.

 

Visitaré de nuevo la casa

y preguntaré a mi hermano no visto por ti

(Me mirará con desdén, talvez compasión, sin mediar palabra)

 

No estás, nunca has estado

en el pasillo de las mecedoras insomnes

ni en el jardín embriagador junto al aljibe.

 

Y si suenan tus pasos tras de mí

y me estremece tu olor más íntimo

o me llama tu figura sensual.

 

Si se enciende tu mirada tras el dintel de la nostalgia

si me siembras tu voz, como un árbol fragante, en el pecho.

Si lloro y te disuelves en la penumbra de mi voz temblorosa.

 

Preguntaré entonces a mi hermano

- aquél que no conocí y también amo -

si acaso ya fallecí o enloquecí o lo estoy haciendo.

 

Visitaré, de nuevo, la casa vieja:

habitaciones, helechos, taburetes,

recuerdos, en Guamal, Magdalena.

 

Pero sé que no estarás ahí…

Publicado en on at 6:48 am Comentarios (0)

HUESPED DE TI

Algún día

- uno de estos días -

me sacudiré el polvo de otras ciudades

plantaré en tu mirada la bandera raída de mis sueños

estiraré mis huesos

y te rodearé con mis ojos

escupiré un par de maldiciones por el tiempo perdido

sonreiré

y abriré las maletas de mi alma

cargadas de ti de mí junto a ti.

 

Huésped de ti

beberé de ti nuevamente

hasta que se borre mi nombre de tu vocabulario.

Publicado en on at 6:47 am Comentarios (0)

Carta a mi futuro hijo (IX)

A mi hermano – talvez se llamaba Gabriel o José, quizá Joaquín -, que no conocí, le traje un carrito de cuerdas color vino tinto, ruedas anchas y ásperas, como para rally, lámparas enormes en la delantera y unas ventanas oscuras y endebles poco antes de la guerra del golfo. Pasé los días largos y aburridos de la guerra en cama, sancochándome en una fiebre caprichosa y altanera, oportuna para presenciar en directo, por CNN, los juegos pirotécnicos y la polvareda de la operación tormenta del desierto, con la cual se hizo retroceder al ejercito iraquí de tierras kuwaitíes, sin entender mucho lo que pasaba y recordando los planes de juegos y niñerías con el hermano perdido en los laberintos del vientre materno y de la realidad difícil donde lo esperaba. Después de él vino Ángela, la inesperada chicuela convertida luego en la luz de nuestros ojos y tu niñera favorita: Terminó de aprender sus secretos de futura madre, alisándose el pelo largo y hermoso, mientras te cambiaba pañales como antes a sus muñecas de trapo y enseñaba los primeros acordes en su vieja pianola a tu primo Luis Alejandro. Varias veces que te le hiciste encima y ahora que ya te sientes hombrecito e independiente ni te acordarás. Cuando me revolcaba en la cama angosta y rígida de las fiebres de la guerra imaginaba a mi hermanito a mi lado, tirándome encima el carrito escogido con todo el cariño inocente y la emoción desbordada de los primeros siete años, pero enseguida se me dispersaban con la ventisca de la noticia las nubes tibias y refulgentes de los sueños: Aún recuerdo la mirada sin fondo de la abuela Niche, mi vieja, sentada en una esquina de la cama de sus amores y angustias, la mismas donde reza el rosario diariamente, despetalándose los rizos del pelo, enhebrando una apretada trenza negra que destejía  y volvía a tejer, cuando nos dio la noticia de su perdida y sentí que se me arrancaba algo en el fondo, donde dicen que queda el alma, y se me amontonaba en la garganta y los ojos: Sus palabras me cayeron como un escupitajo en el rostro. Lloré. No sé si con rabia o con angustia, no sé ni porqué, pero clavé el rostro en el colchón de los saltos clandestinos que nos acompañaba desde caracas y bañé el carrito de cuerdas antes de apretarlo contra mi pecho acezante, enroscado como un caracol en el regazo impotente de mi madre. No recuerdo que dijo papá ni que líneas se dibujaron en su rostro: Una mirada lo dice todo y al mismo tiempo o dice nada. Tu abuelo Pili es un hombre difícil, a veces, e imagino que debía tratar de guardar compostura para dar fuerza a su mujer y sus hijos. Menuda tarea. Ahora lo vuelvo a ver de espaldas a mi madre, mirando a ninguna parte, traspasando la pared del cuarto mientras cargaba a tu tío David Alejandro, de unos cuatro años entonces.Amé a mi hermanito en el brillo de los ojos de mamá, en las ropas diminutas y suaves que le bordaba con esmero y ansiedad, en las canciones de cuna que balbuceaba mientras cocinaba o tendía la ropa, en las pataditas que buscaba en el vientre de mami, creía que sería igual de inquieto que David, y en la risa que me causaba verla mover el abdomen como bailarina de Arabia. Lo amé en el empeño y la laboriosidad de papá, en los pasatiempos y en los dulces traídos en sus numerosos viajes, siempre guardaba unos para el hermanito que se avecinaba, en las disputas secretas con tu tío a ver quien lo cargaba primero. Lo imaginé cabalgando en las piernas y reír a carcajadas cuando papá lo rozara con su barba filuda y su aliento de campesino estudiado: El abuelo Pili en verdad puede ser citadino o pueblerino, a él le da igual. Nacido en el pueblito más viejo y largo de la costa: El de las siete iglesias y los marqueses, criado entre un desorden de burros, arrieros, vacas, chivos y bultos de maíz, fríjol y ajonjolí, con disciplina marcial y escasez de las aventuras propias de la infancia, educado en un colegio aristocrático de la engreída Cartagena y vuelto por decisión propia, con ternura y pericia, a labrar y consentir la tierra por donde el sol se le mete hasta el alma y la brisa refrescante le desordena el pelo de indio desconfiado cada amanecer luminoso y aromado frente a la ciénaga de sus sueños. La mayoría de los condiscípulos de tu abuelo paterno han tenido altos cargos en la política regional y muchos han sufrido con mayor crueldad que nosotros los estragos ominosos de la violencia: Han sido desplazados, secuestrados, asesinados algunos, despojados de sus bienes materiales y, aunque les sobre brillantez y energía a varios les ha faltado la resolución y la fortuna para poder reempezar en estas u otras tierras.Uno estudia para ver el mundo de otra forma, tener otra perspectiva, dijo un día tu abuelito, descuartizando uno de los miles de pollos que ha criado y vendido en su vida y pienso que es cierto: Que no debe hacerlo uno para más nada, aúnque muchos lo hacen buscando dinero o status. Si uno no lo hace por placer, como deben hacerse todas las cosas en la vida, se jode. Por el mero gusto de saber como funcionan las cosas y para que sirven o para que no, cambiar de peros, paras y porqués y ver un poco más allá, también más acá, de lo que pudieron los gigantes que nos heredaron este mundo. A mi hermano lo imaginé alto un día de estos, fornido, valiente y locuaz desde sus primeros años. Soñé con enseñarle secretos de la biblioteca familiar, tan grande que a veces me asustaba, hasta diluirse en una veintena de volúmenes de la enciclopedia Barsa y la Cumbre, varios manuales de medicina interna y general, dos vademécums tan viejos como el polvo y unas revistas de armas y aviones de mi tío Pom. Pensé mostrarle los mismos dibujos multicolores donde conocí cíclopes, argonautas, medusas, faraones, zares, emperadores, pirámides, torres, puentes, guepardos, ligres, estrechos, asesinos seriales, flores, detectives infalibles, gusanos, intestinos, prismas y octaedros.A veces lo recuerdo con tristeza y no entiendo como pude y puedo amarlo sin llegar siquiera a sentirlo bajo las batas de mamá: Hubiera rabiado con sus travesuras o sonreído y corrido a protegerlo o esconderle cuando no quisiera que le pasara algo malo, habríamos saltado de ramas de nísperos, naranjos, marañones o guayabos y nos hubiéramos revolcado como unos lechones en un lodazal de sonrisas abriéndoles pequeños canales a los árboles del patio, imaginándolos trincheras de una batalla sin tiros y donde los caídos de pronto saltan de nuevo planeando una emboscada de azahares y terroncitos y luego un ancho río difícil de embalsar a pesar de la pericia de los bogas y el calado de las embarcaciones, a medida que papá los fuera llenando. Le hubiera confiado mis secretos de hermano mayor, sé que me habría alcahueteado cuando, dando una vuelta por ahí, me distrajera hablando atontado con la niña que entonces me gustara y le cambiaría su silencio por otra vuelta en moto o cicla  y un raspao enorme o una coca cola y una empanada donde Juaco.Era una parte de mí y sé que él también me amó a pesar de que no pudimos disfrutarnos como quisimos, me lo ha dicho cuando ha venido a sentarse al borde de mi cama, junto a mis pies, velando mi sueño y sé que va  a estar contigo cuando yo no pueda permanecer a tu lado. Lo reconocerás sin sobresaltos, es tu sangre y esa jamás engaña pequeño.Seguro su alma era tan perfecta que sólo necesitó medio materializarse para completar esta parte del ciclo y volver donde el gran hacedor, a gozar del privilegio de su contemplación. Ahora se está sonriendo mientras te escribo estas cosas.

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Carta a mi futuro hijo (VIII)

En el principio, antes de que fuera el milagro, tu mami y yo concentramos toda la energía en nuestros labios y cada uno de nuestros poros, compactándola en un profundo beso apasionado: Nos conocíamos de antes, desde ¡yo no sé cuandos¡ Dios sabe como hace sus cosas, mijito. ¡Cuantos caminos andados para llegar hasta aquí¡ Cuantas heridas, cuantos tropiezos, cuantas sonrisas, y a veces lágrimas, cuantos bonitos recuerdos… Yo era delgado, flacucho, tímido, hacendoso y preguntón. Ella era entonces una sonrisa bajo un pelo abundante, negro y ensortijado, shorts y blusa clara. Una mirada que espera algo que viene, algo que va, algo que se fue, algo que pasó hasta luego regresar a guiñarle un ojo. Luego la seriedad y el respeto: Hay distancias a veces insalvables, como la que te impone una mujer cuando te ve y te siente como un niño. Sé siempre tu mismo, si no eres no trates de demostrarlo: Las cosas caen por su propio peso pequeñín. Después fue el brillo en los ojos, el recuerdo grato, la sorpresa y, al fin, media vida después, la mano tímida, la sonrisa coqueta, la mirada escrutante y la rama donde sostenerme en mitad de la nada. Nos necesitábamos aunque no supiéramos bien de que forma, teníamos que aprender y teníamos que amarnos para poder sobrevivir a la mera pasión, al ajetreo de los días repetidos y a la monotonía maquiavélica que en ocasiones, muchas en verdad, terminan jodiendo relaciones bellas y promisorias. ¡No imaginas cuantas chucherías se han inventado en este mundo por y para las mujeres! La mayor parte del comercio y del mundo en sí gira en torno a ellas pequeño, es más, los hombres no hemos desbaratado al mundo o lo hemos mandado a volar vuelto chicuca es por ellas, pero no lo aceptamos, como tampoco aceptamos que no podemos vivir sin ellas, aunque no sabríamos que hacer si nos llegaran a faltar: Ese si sería el final, ya verás. Nacerás de un vientre dilatado, pubico, de unas piernas sudorosas, inexpertas, espantadas. De unas piernas laboriosas, pasionales, excitadas al tacto de unas manos ansiosas. Nacerás del contacto vertiginoso de las pieles, de los cuerpos, de unos pezones sonrosados, desgranados en suspiros y la lubricidad de los labios; los labios trenzados en un beso suave, dulce, luego potente, opresivo, vital. Nacerás de la pasión candente, del latir de dos cuerpos, del fondo de ti mismo, de mí, de mí y de las entrañas de tu madre: Nacerás sin quererlo, sin consulta ni aprobación… y tu sangre fluirá al ritmo del fluir de la de tu madre, y tus pasos se sentirán en sus tripas y brotarás en un suspiro largo y un grito, como la flor indefensa, como un rayo de sol y la mariposa. Nacerás con fuerza propia, como un animal, con nombre propio, sin bien ni mal y poca personalidad: Tus ojos se fijarán en los míos y aprenderás la primera mentira, tu manita empuñará mí índice y quedaré atrapado a tu servicio; pronunciarás algo y seré – como muchos – el hombre más feliz. Nacerás sin ideas de comunismo, sin Cristo ni Fidel, ni narcos, guerrillos ni paramilitares: Todo el veneno vendrá después: La Coca – cola, el internet, los autos, el fútbol, el colegio, el trago, las drogas, la pareja y el trabajo. Cuidado con la mentira que nos dan los alucinógenos, no es la mejor manera de evadirnos y cuanto más deslumbrante es la realidad que nos inventan más espinosa es su resaca y más árida la impresión de la realidad que pretendemos evadir. Nacerás vuelto un extraño, un exiliado, en un mundo frío, frío, en pleno verano caribeño, sin entender, sin comprender – y mejor ni preguntes -, todos nos morimos sin las respuestas correctas y muchas más preguntas que al principio.

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Carta a mi futuro hijo (VII)

Aquí estábamos ese día que tocó mandarte a traer a este mundo. La luna, redonda, chiquití chiquitica, morení morenita, se desgajaba hasta los tejados cercanos y sobre mi rostro cansado, como una canción de cuna: Sosegante, pulcra. Bella. Siempre me ha acompañado y seguro lo hará contigo. Cuando no me iba bien con las chicas, que no han sido pocas veces, me refugiaba en ella y en esos días decía a boca llena que era la mejor novia: Nada de cantaleta, nada de celos y siempre que uno la quería ella estaba ahí y la mayoría de las veces sin decir nada, escuchando. Naciste un día de luna llena y nubes saltonas, poco después de que el Junior perdiera por enésima vez, quizá estabas esperando a ver si al fin ganaba y te recibían con el alboroto reprimido. Al fondo, sobre los mismos tejados donde la luna jugaba, se oían los bocinazos estridentes de la avenida más cercana, el ronquido de los autos, la lengua de fuego del alumbrado público escalando por las paredes sucias y la bocanada de smock que la ciudad expide a diario como el vaho de una enorme serpiente.Desde entonces eres mi todo, pequeño.Si algo debes tener siempre presente es que somos el resultado de la toma de decisiones. Esa es nuestra ineludible condena: Ser libres de decidir.Algunas, muchas quizá, de estas decisiones nos pueden cambiar por completo e incluso al mundo entero, como la decisión estúpida de ir a la guerra, por la razón que sea, sobre todo a una guerra santa, pretender imponer una raza supuestamente superior o un totalitarismo amparado en partidismos o nacionalismos insensatos y, peor aún, paralizarse con la fascinación de la compincharía o la del miedo, que es peor, y propiciar la burla y la humillación de una persona, una comunidad, un pueblo o la humanidad entera.Cada una de nuestras acciones repercute en el resto del universo, no sé si lamentablemente. Decidir no es fácil, es de valientes, es un compromiso, un acto racional. No temas decidir hijo, pero evita siempre, por lo que más quieras, ir al combate: ¡Déjalos! Esto no te hará, nunca, menos macho ni menos hombre que ninguno. Cede. Para vencer en este mundo es imprescindible la adaptabilidad: Este es el corazón mismo del concepto de evolución y del concepto de éxito vital. Todo  cuanto es rígido se rompe. Sede siempre, conservando tu dignidad claro, sin dejarte deformar y destruirte. Vencerás. No permitas dañarte ni modificar lo más importante, íntimo, personal y propio de ti. Respétate y hazte respetar. Eres tú dueño pequeñín y si no quieres nadie te podrá dañar como persona. Defiéndete serenamente. No levantes la voz, eso no implica que la tuya sea la verdad más pertinente, precisa o adecuada, porque no hay ninguna universal desde nuestro querido Einstein. Fíjate una meta y alcánzala sin escatimar esfuerzos, sólo recuerda que tu libertad, que no es hacer lo que te dé la gana, termina donde comienza la nuestra, la de los demás. Decide con alegría y serenidad, de lo contrario deja pasar un poco el momento: No imaginas las barbaridades que se han hecho por actuar llenos de rabia, y las estupideces también. Sé precavido, cauteloso, y procura siempre apuntar al punto más alto, manteniendo un buen panorama de lo que lo rodea, para medir los riegos de no atinarle y tomar decisiones al respecto.Decide amar chicuelo, que no es querer, poseer, sino dar y darse, no exigir. Siempre sé tú, aunque puedas llegar a ser uno con ella. No deben anularse, sólo complementarse; no van a ser dos medias personas que se añaden para formar una, son dos amantes completos e íntegros, sanos en todo sentido, que se donan sin egoísmo, construyendo un nuevo ser, una nueva unidad llamada nosotros, que los confluye sin negar su propia particularidad. Sé que es difícil este amor y que ni siquiera yo lo he logrado hasta ahora, pero en eso andamos, no decidas por favor por el amor de la tele, es lamentable, ni siquiera es amor… Decide perdonar, que no es olvidar y olvidar no es no recordar. Es… dejar que las cosas vayan y vengan sin hacernos mal, mucho menos bien.¿Habrá temor? Claro mijo. ¡Decide vivir! Temer nos informa que estamos vivos, eludirlo es resignarnos a morirnos en vida, enfrentarlo es disfrutar del placer e incluso lo trágico del vivir, aprendiendo siempre.El temor es nuestra negativa a repetir una situación que ha dejado una profunda marca negativa en nosotros: No aprendimos, no olvidamos, no perdonamos. Lo importante no son las heridas pequeñín, sino las cicatrices logradas al sanar satisfactoriamente y que nos permiten saber que vencimos, que nos protegen ante otras agresiones similares y nos recuerdan que hemos vivido y hemos salido a delante con pasión y con entrega, aunque duela.El cambio duele, claro, y vivir es cambiar. Jamás compares, comparar hiere. ¡No seas tonto! Todos somos distintos, tenemos talentos y vicios diferentes y no tiene sentido causar heridas innecesarias por meros prejuicios.Decidir vivir es más difícil que decidir morirse, muchacho. Vivir no es estar vivo, precisamente, y morir no es dejar de vivir sino cómo existes. No permitas que nada te paralice. Cambia siempre, evoluciona: ¡Ejercítate! El universo más complejo que existe es tu cerebro. Explóralo. Todo lo que hagas y tengas depende de tu relación con él. Si un amor te estanca no sirve. Si un amor te libera, vívelo. Nunca dejes de ser tú mismo para amar a alguien. Si es así no te aman a ti y tú mismo no te estás amando. Concesiones las hay, como en todo negocio, todo intercambio. Es preferible, muchas veces, estar solo, y ten en cuenta que la soledad no es mala, para nada, con ella te conoces y templas el espíritu, como al hierro en la fragua. Es una gran amiga y compañera y, muchas veces, da buenos consejos. Date siempre un tiempo para ti y recuerda que aunque estés acompañado puedes estar realmente solo y no estar acompañado no siempre es estar solitario.Decide lo que quieras. Haz lo que te dé la gana cuando quieras, pero con respeto y responsabilidad siempre.Un acto responsable, es más, un acto en sí es siempre responsable por ser racional y si es racional es libre y si es libre es comprometido y para eso necesitas conocer la situación: Nunca hay menos de dos opciones, vélo sabiendo. ¡Elige! Pero asume las consecuencias muchachito.No siempre es divertido, pero siempre es interesante.

Publicado en on Noviembre 17, 2007 at 11:28 am Comentarios (0)

RECUERDO XXIII

                                                                                          A mis paisanos guamaleros. 

Éramos, entonces,

- hace hoy cuantos años? -

canillas flacas, sucias,

frágiles, pies descalzos,

dorso desnudo, complacido 

(Dura corteza, corazón almendrado) 

fútbol, rayuela, canicas

anzuelo, cometa y cacería:

lección al pie de la hortaliza. 

(Pulpa pastosa, dulce, aromada!) 

Dátil exótico, omnipresente,

territorio aventurero

cómplice, prohibido

chicle nativo

carburante presto

nombre sonoro, entrañable,

compañero:

-         Te recuerdo, ahora,

aunque no seamos ya

los de entonces: Nostalgia –

Tamaca.

Publicado en on at 11:19 am Comentarios (0)

Carta a mi futuro hijo (VI)

Barranquilla pequeño, querámoslo o no, y aúnque nos duela, es un playón. Ya te vas a ir dando cuenta, año tras año, cada que llueve torrencialmente: el arroyo más impresionante y peligroso de todos es el de la calle ochenta y cuatro, aúnque el don Juan, que la separa de la vecina Soledad, el Salao y el del Country también son temibles: Es en esos momentos, a veces cortos, fulminantes como un rayo, a veces largos, tediosos, anquilosantes, cuando los chóferes se van convenciendo de que es necesario y prudente detener los vehículos y las lenguas finas del agua se deslizan por los tejados, las paredes y los cuerpos, enmoheciendo las coyunturas de los sueños, pudriendo las raices de los pensamientos, cuando la ciudad se mece cubierta de una película oscura y sinuosa, engullida y luego regurgitada desde lo más profundo de sus caños pestilentes y arroyos tempestuosos, pero eso no le gusta mucho oírmelo decir a tus paisanos, desconociendo que, por eso mismo, fue sacada de la nada, como una mula malcriada y orgullosa, en las llamadas Barrancas de San Nicolás en la margen occidental del río Magdalena, cerca de su desembocadura en Bocas de Ceniza. No vayas a pensar que te equivocaste de ciudad si un día de estos te levantas y al abrir la puerta de casa ya no encuentras el pavimento ardiente de los encuentros de bola e trapo o chequita, sino un reguero de agua fangosa y pútrida plagada de desperdicios y vecinos imprudentes desafiando su fuerza… ¡Cuidado! Las perdidas materiales y humanas han sido incontables y no paran nunca: La única ciudad del mundo que tiene la señal de transito de arroyo peligroso, pequeño, es Barranquilla. 

Publicado en on Noviembre 14, 2007 at 3:56 pm Comentarios (0)