Carta a mi futuro hijo (VII)

Aquí estábamos ese día que tocó mandarte a traer a este mundo. La luna, redonda, chiquití chiquitica, morení morenita, se desgajaba hasta los tejados cercanos y sobre mi rostro cansado, como una canción de cuna: Sosegante, pulcra. Bella. Siempre me ha acompañado y seguro lo hará contigo. Cuando no me iba bien con las chicas, que no han sido pocas veces, me refugiaba en ella y en esos días decía a boca llena que era la mejor novia: Nada de cantaleta, nada de celos y siempre que uno la quería ella estaba ahí y la mayoría de las veces sin decir nada, escuchando. Naciste un día de luna llena y nubes saltonas, poco después de que el Junior perdiera por enésima vez, quizá estabas esperando a ver si al fin ganaba y te recibían con el alboroto reprimido. Al fondo, sobre los mismos tejados donde la luna jugaba, se oían los bocinazos estridentes de la avenida más cercana, el ronquido de los autos, la lengua de fuego del alumbrado público escalando por las paredes sucias y la bocanada de smock que la ciudad expide a diario como el vaho de una enorme serpiente.Desde entonces eres mi todo, pequeño.Si algo debes tener siempre presente es que somos el resultado de la toma de decisiones. Esa es nuestra ineludible condena: Ser libres de decidir.Algunas, muchas quizá, de estas decisiones nos pueden cambiar por completo e incluso al mundo entero, como la decisión estúpida de ir a la guerra, por la razón que sea, sobre todo a una guerra santa, pretender imponer una raza supuestamente superior o un totalitarismo amparado en partidismos o nacionalismos insensatos y, peor aún, paralizarse con la fascinación de la compincharía o la del miedo, que es peor, y propiciar la burla y la humillación de una persona, una comunidad, un pueblo o la humanidad entera.Cada una de nuestras acciones repercute en el resto del universo, no sé si lamentablemente. Decidir no es fácil, es de valientes, es un compromiso, un acto racional. No temas decidir hijo, pero evita siempre, por lo que más quieras, ir al combate: ¡Déjalos! Esto no te hará, nunca, menos macho ni menos hombre que ninguno. Cede. Para vencer en este mundo es imprescindible la adaptabilidad: Este es el corazón mismo del concepto de evolución y del concepto de éxito vital. Todo  cuanto es rígido se rompe. Sede siempre, conservando tu dignidad claro, sin dejarte deformar y destruirte. Vencerás. No permitas dañarte ni modificar lo más importante, íntimo, personal y propio de ti. Respétate y hazte respetar. Eres tú dueño pequeñín y si no quieres nadie te podrá dañar como persona. Defiéndete serenamente. No levantes la voz, eso no implica que la tuya sea la verdad más pertinente, precisa o adecuada, porque no hay ninguna universal desde nuestro querido Einstein. Fíjate una meta y alcánzala sin escatimar esfuerzos, sólo recuerda que tu libertad, que no es hacer lo que te dé la gana, termina donde comienza la nuestra, la de los demás. Decide con alegría y serenidad, de lo contrario deja pasar un poco el momento: No imaginas las barbaridades que se han hecho por actuar llenos de rabia, y las estupideces también. Sé precavido, cauteloso, y procura siempre apuntar al punto más alto, manteniendo un buen panorama de lo que lo rodea, para medir los riegos de no atinarle y tomar decisiones al respecto.Decide amar chicuelo, que no es querer, poseer, sino dar y darse, no exigir. Siempre sé tú, aunque puedas llegar a ser uno con ella. No deben anularse, sólo complementarse; no van a ser dos medias personas que se añaden para formar una, son dos amantes completos e íntegros, sanos en todo sentido, que se donan sin egoísmo, construyendo un nuevo ser, una nueva unidad llamada nosotros, que los confluye sin negar su propia particularidad. Sé que es difícil este amor y que ni siquiera yo lo he logrado hasta ahora, pero en eso andamos, no decidas por favor por el amor de la tele, es lamentable, ni siquiera es amor… Decide perdonar, que no es olvidar y olvidar no es no recordar. Es… dejar que las cosas vayan y vengan sin hacernos mal, mucho menos bien.¿Habrá temor? Claro mijo. ¡Decide vivir! Temer nos informa que estamos vivos, eludirlo es resignarnos a morirnos en vida, enfrentarlo es disfrutar del placer e incluso lo trágico del vivir, aprendiendo siempre.El temor es nuestra negativa a repetir una situación que ha dejado una profunda marca negativa en nosotros: No aprendimos, no olvidamos, no perdonamos. Lo importante no son las heridas pequeñín, sino las cicatrices logradas al sanar satisfactoriamente y que nos permiten saber que vencimos, que nos protegen ante otras agresiones similares y nos recuerdan que hemos vivido y hemos salido a delante con pasión y con entrega, aunque duela.El cambio duele, claro, y vivir es cambiar. Jamás compares, comparar hiere. ¡No seas tonto! Todos somos distintos, tenemos talentos y vicios diferentes y no tiene sentido causar heridas innecesarias por meros prejuicios.Decidir vivir es más difícil que decidir morirse, muchacho. Vivir no es estar vivo, precisamente, y morir no es dejar de vivir sino cómo existes. No permitas que nada te paralice. Cambia siempre, evoluciona: ¡Ejercítate! El universo más complejo que existe es tu cerebro. Explóralo. Todo lo que hagas y tengas depende de tu relación con él. Si un amor te estanca no sirve. Si un amor te libera, vívelo. Nunca dejes de ser tú mismo para amar a alguien. Si es así no te aman a ti y tú mismo no te estás amando. Concesiones las hay, como en todo negocio, todo intercambio. Es preferible, muchas veces, estar solo, y ten en cuenta que la soledad no es mala, para nada, con ella te conoces y templas el espíritu, como al hierro en la fragua. Es una gran amiga y compañera y, muchas veces, da buenos consejos. Date siempre un tiempo para ti y recuerda que aunque estés acompañado puedes estar realmente solo y no estar acompañado no siempre es estar solitario.Decide lo que quieras. Haz lo que te dé la gana cuando quieras, pero con respeto y responsabilidad siempre.Un acto responsable, es más, un acto en sí es siempre responsable por ser racional y si es racional es libre y si es libre es comprometido y para eso necesitas conocer la situación: Nunca hay menos de dos opciones, vélo sabiendo. ¡Elige! Pero asume las consecuencias muchachito.No siempre es divertido, pero siempre es interesante.

Publicado en on Noviembre 17, 2007 at 11:28 am Dejar un comentario

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