Tres palabras

Una mañana cualquiera de estas, un lunes caluroso y polvoriento, puedo deslizarme hasta tu ventana y escurrirme entre sus barrotes mientras te exprimes el pelo y te lo estrujas, antes de anudártelo cerca al cuello. Puedo ayudarte a masajearlo frente al espejo grande de la sala de tu casa y luego abrocharte los zapatos y alisarte la falda, mientras tomas el desayuno antes de partir al colegio. Puedo… seguirte con la mirada mientras te pierdes a la distancia, doblando a la esquina, antesito del pozo público y luego sentarme a esperar a que vuelvas, cansada de escuchar tantas cosas que a lo poco se te olvidarán, pero que, definitivamente, cambiarán tu vida sin que te des cuenta.Un medio día cualquiera de estos, un martes lento y asfixiante, puedo acodarme en la batea junto al guayabo donde te pintas el pelo y esperar a que saltes como niña sacándote el vestido de colegiala por encima de la cabeza antes de desgranarte en sonrisas y pensar si yo te pienso. Luego, puedo, acomodado a tu lado, en una butaca pequeña, empezar a masajearte desde el cuello hasta el final de la espalda, lento, muy lento y firme, preparándote para un almuerzo nutritivo, cálido, aromado y amoroso.Una tarde de estas, una cualquiera, de un miércoles pavoso, colorado e incierto, puedo detenerme a tu lado, mientras te balanceas y te balanceas en tu hamaca de un solo cuerpo, escuchando como tu respiración va acompasando la mía, como en un hechizo, y parece que el mundo girará al ritmo que  late tu corazón somnoliento y dicharachero, hasta que te me vallas perdiendo en el sueño, para despertar de súbito en un bostezo laaarrgoooo y un crujir de huesos juveniles, bellos y apenados.Un día de estos, un jueves cualquiera, de esos que queremos ver pasar con urgencia frente a nuestros ojos y de los cuales no sabemos más que como se llaman, puedo sentarme a escribirte unos versos y contarte como es que me tienen tus ojos y por qué es que tu boca me es más apetitosa que la naranja más jugosa que traigan de El Botón o El Trapiche… en fin, como me gustas!Puedo robarte un beso o fingir que te lo robo, cuando en realidad esperabas que me inclinara y sorteara la inmensa distancia de un brazo y mi abrazo supere la intención de abrazarte y te envuelva en la mirada hipnotizada que me dejan tus formas coquetas, sencillas y juveniles.Un día, otro día de estos, un viernes cualquiera, de esos que no bien han empezado cuando ya se empiezan a ir y el tiempo no nos alcanza para poner en orden todo, para el aún más corto fin de semana, puedo clavar en tus ojos la bandera de los míos y susurrarte al oído que es tu nombre un rumor de alas perfumado, Rosa, y que me miran en la luna tus ojos, como dos antorchas y dos besos justo en un descuido de tu madre, mientras jugamos a preparar un café y un guiso de no sé que verduras, adobado con sonrisas y chistes subidos de tono que tus hermanos celebran, con ruido, a su antojo.Un día, un bello sábado de estos, cando estés de nuevo tendida en el suelo, semi desnuda y recién levantada, apenada por una visita imprevista, puedo acariciar la vellosidad que cubre tu vientre y sentir como cambia tu respiración si me acerco un poco más o puedo, por ejemplo, mostrarte como la Nevada se levanta por detrás de la isla que está frente a la puerta de mi casa, en Santa Teresita, y cosechar algunas flores silvestres para que te acompañen mientras yo te beso y puedo, también, ayudarte a subir hasta lo más profundo de mis ansias antes de que empecemos a pensar donde carrizos bailotearemos esa noche que aún se ve lejana y que está casi a medio día de distancia. Puedo abrirte mi corazón y decirte aquí estoy yo como ahora que te escribo, pero estoy lejos y, como sé que también me extrañas…Uno de estos días, un domingo cualquiera de estos, de esos que se toman todo el tiempo para desperezarse y levantarse a tomarse un café retinto con bollo limpio y queso o talvez jugo de naranja y machucho con yuca, puedo trepar la pared que circunda tu patio y tocar a tu puerta, sigilosamente, para invitarte a ver levantarse el sol por encima de las copas de los eucaliptos que separan nuestros colegios y como sus rayos disipan la neblina veranera que cubre al pueblo que un buen día nos vio caer enredados en las telarañas del amor, hasta reventar en el río sinuoso y de aguas oscuras que arrastra entre sus costillas las podredumbres e ilusiones de media patria descuidada, ingrata y esquiva. Te llamaría por tu nombre completo mientras espero que la brisa que viene de las ciénagas, del otro lado del río, te alborote el pelo y te erice la piel, par que me abraces sin querer dejarme ir y tu aliento me caliente el escapulario, perfumándome el pecho: Lo recorres como si buscaras algo de bajo de mis huesos: Una inscripción talvez, restos de un antiguo amor, como si le pusieras llave y tradujeras sus resonancias más intimas, para luego codificarlas en tu pecho de niña traviesa. Suspiras… puedo un domingo de estos andar de manos contigo y recorrer cada una de las calles coloradas y huecudas por donde vine a buscarte sin la más mínima idea de que existieras y a donde me anudaste a tu pelo corto y a tus ojos alegres y tu sonrisa refulgente, para ya no dejarme ir, porque algo de ti traje y algo de mi deje con la partida que no quisimos, pero que tampoco evitamos… Dios sabe cómo hace sus cosas, mujer. Eres como de harina y de agua y de especias, doradita, como la harina tostada al horno y fresca, como el agua que te baña y te recorre como debían recorrerte mis manos y de especias exquisitas: Comino, sal y canela. Un poco de achiote y talvez tomillo, limón y pimienta, con un tris de nuez moscada.Uno de estos días, el día más tierno, sencillo y vulnerable de todos, un domingo cualquiera, cuando ya quiera ir a acostarse, puedo llegar entonces a arrullarte y velar el apacible sueño de las horas que han venido para enseñarnos a querernos y dejarte, al fin, que descanses para que el próximo lunes, uno de estos cualquiera, puedas de nuevo levantarte y estirarte y desperezarte y sentarte a desenredarte el pelo y a embolarte los zapatitos y a sacudirte las medias y rascarte la cabeza por la tarea olvidada y el examen no estudiado, rumiando en silencio la cantaleta de tu madre por haber perdido el tiempo callejeando conmigo, pero contenta y deseosa de que vuelva temprano a abrocharte los zapatos y a alisarte la  falda, mientras te desayunas, corriendo, antes de partir al colegio, para volver a ser la misma que me seduce,  me encanta, me enternece y me ha hecho inventar esta historia para encontrar otra forma de decirle estas tres palabras: Como me gustas…

Publicado en on Enero 18, 2008 at 6:50 am Dejar un comentario

HUESPED DE TI

Algún día

- uno de estos días -

me sacudiré el polvo de otras ciudades

plantaré en tu mirada la bandera raída de mis sueños

estiraré mis huesos

y te rodearé con mis ojos

escupiré un par de maldiciones por el tiempo perdido

sonreiré

y abriré las maletas de mi alma

cargadas de ti de mí junto a ti.

 

Huésped de ti

beberé de ti nuevamente

hasta que se borre mi nombre de tu vocabulario.

Publicado en on at 6:47 am Dejar un comentario

PIROPO *(I)

garza.jpg 

Quisiera ser la garza que sobrevuela

los taruyales de la ciénaga de tu corazón.

* De la tradición oral guamalera.

Publicado en on Octubre 8, 2007 at 12:03 pm Dejar un comentario

NOCHE DE VERANO

saxo.jpg 

Es verano ya.

La noche enciende sus candiles

extendiendo el manto umbroso de su misterio

vagabundo, bohemio, solitario…

No sé dónde podrían estar mis manos:

tanteando, reconociendo, aprehendiendo

la entraña tierna y dulce: Cálida,

de tus paisajes.

Una música de saxos, violines y flautas

sostiene el tono íntimo, personal, de

la noche desnuda y clara:

Ves cómo se deslizan hasta acá sus melodías?

Es la noche vernácula del caribe.

Esta noche tuya y mía.

Podría ser éste el momento de encontrarme,

extraviarme, redescubrirme, entre tus manos.

Es verano ya…

Publicado en on at 12:00 pm Dejar un comentario

AMANECER

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El día abre sus ojos y descansa su luz sobre tus hombros:

Cantan los almendros, duerme la noche, y los musgos de mis sueños me susurran tu nombre: claro, fresco, vibrante.

Por ti, para ti, herí la noche con una lata de tumbar cocos y apretujé el mar en una caracucha. 

 

Cuando bosteza el día, se despereza y sonríe, deja un pedazo de sol en tus ojos, como dos naranjas, y naufrago feliz por tus lunares:

Navego con la carta de mis instintos por el aroma seductor de tus mares ignotos.

Piérdeme.

Traigo una brasa ardiente para tu centro oscuro.

 

El día estira sus huesos y se recrea en tu mirada y en tus senos de almendra.

Siente caer sobre tu vientre el rocío salobre de mi vientre:

El fuego, la calidez que dora y perfuma tus entrañas en un suspiro profundo.

 

Cuando el día es día y abres tus ojos y te estiras, bostezas, sonríes y te desperezas…

Publicado en on at 6:40 am Dejar un comentario

Crónica de un piropo frustrado

¡Ay cosita linda, mamá!

(Pacho Galán)

I

Pasas en la tarde

Adiós morena, adiós.

Como un suspiro. 

Pasas en la calle

¿De dónde vienes,a dónde vas?

Como un silbido. 

Silenciosa, ligera,

a  g  o  t  a  d  a.  

II

La lluvia resbala por las paredes

y los tejados. Salta.

Se abre el horizonte con tu andar cadencioso sobre el asfalto.

Se ilumina la tarde con tu rastro de cayena sobre la charca. 

Adiós morena, adiós. 

Mi mirada no te cubre.

Mi sonrisa no te alcanza. 

¿A dónde vienes,

de dónde vas?  

III

Pasas

En la tarde, en la calle

Arrastrando entre tu pelo el aroma de los guisos y los perfumes.

Ah! Y de las flores. 

Revuelves el instante con tu sonrisa de fiesta.

(Aquí se ahoga el piropo)

Y nos dejas un reguero en el alma

Que no se sabe, ¿Qué es?

Como un silbido, como un suspiro…

Publicado en on at 6:30 am Dejar un comentario

DESPEDIDA (II)

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Sin tu cariño son de cartón todas las estrellas.

(Rubén Blades)

Estaré triste

lo sé. 

- No sé cual flor morirá ese día, junto a mí -. 

Talvez llore, talvez… 

Habrán sido ya muchos caminos. 

Llévame contigo

-         Huella en el camino, ruido

polvo en el calzado -. 

Olvídame,

como se olvida un silencio.

Recuérdame,

como se recuerda una lágrima.  

No pienses cómo eras. Cómo serás. 

Ya no seré, para ti. Ya no más… 

Olvida cualquier pregunta, mujer:

vuélvete

cierra tus ojos

canta. 

Ábreme tus manos, por favor.

Suspira…  

Por ultimo:

Aprieta en la palma de tu mano este recuerdo:

Yo.  

¿Habrá secretos, entonces, para ti?

¿Qué golondrina estará, entonces, entre mis ramas?

¿Cual dolor acabará uniéndonos en la despedida?  

Habrá silencio, entonces, en muchas cuerdas.

Palomas sin nido, pensamientos, talvez.  

Sierra para siempre, guarda, ese diapasón

dolorido, esa palabra mía, ese beso…

de nuevo, esa palabra. 

No temas.

No llores. 

Guárdame, contigo, en esa nada! 

Hasta luego.

Hasta cuando? 

Hasta siempre. 

Publicado en on Septiembre 28, 2007 at 9:56 pm Dejar un comentario