Visitaré la casa vieja, desolada.
Tropezaré con telarañas, musgos y fantasmas.
¿Dónde estarás en ese instante oh enamorada?
Tus ojos miel.
Tu pelo lacio.
Tu cuerpo de negra.
Visitaré de nuevo la casa
y preguntaré a mi hermano no visto por ti
(Me mirará con desdén, talvez compasión, sin mediar palabra)
No estás, nunca has estado
en el pasillo de las mecedoras insomnes
ni en el jardín embriagador junto al aljibe.
Y si suenan tus pasos tras de mí
y me estremece tu olor más íntimo
o me llama tu figura sensual.
Si se enciende tu mirada tras el dintel de la nostalgia
si me siembras tu voz, como un árbol fragante, en el pecho.
Si lloro y te disuelves en la penumbra de mi voz temblorosa.
Preguntaré entonces a mi hermano
- aquél que no conocí y también amo -
si acaso ya fallecí o enloquecí o lo estoy haciendo.
Visitaré, de nuevo, la casa vieja:
habitaciones, helechos, taburetes,
recuerdos, en Guamal, Magdalena.
Pero sé que no estarás ahí…

