SIN TITULO

Visitaré la casa vieja, desolada.

Tropezaré con telarañas, musgos y fantasmas.

¿Dónde estarás en ese instante oh enamorada?

 

Tus ojos miel.

Tu pelo lacio.

Tu cuerpo de negra.

 

Visitaré de nuevo la casa

y preguntaré a mi hermano no visto por ti

(Me mirará con desdén, talvez compasión, sin mediar palabra)

 

No estás, nunca has estado

en el pasillo de las mecedoras insomnes

ni en el jardín embriagador junto al aljibe.

 

Y si suenan tus pasos tras de mí

y me estremece tu olor más íntimo

o me llama tu figura sensual.

 

Si se enciende tu mirada tras el dintel de la nostalgia

si me siembras tu voz, como un árbol fragante, en el pecho.

Si lloro y te disuelves en la penumbra de mi voz temblorosa.

 

Preguntaré entonces a mi hermano

- aquél que no conocí y también amo -

si acaso ya fallecí o enloquecí o lo estoy haciendo.

 

Visitaré, de nuevo, la casa vieja:

habitaciones, helechos, taburetes,

recuerdos, en Guamal, Magdalena.

 

Pero sé que no estarás ahí…

Publicado en on Enero 18, 2008 at 6:48 am Dejar un comentario

DESPEDIDA (III)

 despedida.jpg

Nadie sabrá cual será el secreto de tu silencio.

Sólo yo conozco tu tragedia, mujer.

- Siente ese magnifico crepúsculo que acaricia tu piel de musgo.-

Poda.

Sigue regando la cayena robada para despedirte:

Así mismo nos marchitan los años… 

El dolor es nuestro mayor enemigo

y compañero constante.  

No te pierdas.

Cuidado!

La hojarasca de los días es peligrosa.

Publicado en on Octubre 10, 2007 at 11:54 am Dejar un comentario

AUSENCIA

atardecer.jpg 

Nostalgia de mirar tus ojos,

de sentir tu cuerpo, de tenerte aquí.

(José Durán Escalona)

1:59 a.m.

Llueve de nuevo.

Por lo demás, hace silencio. 

La cama – dónde ya no estás-

aún con el espacio de tu silueta grabado en su superficie:

Tus sandalias pequeñas, tus calzones…

Las sábanas que ya no llenas

aún con tu tibieza y tu olor de morena, engarzado en sus hebras.

Y tu voz se desborda por el teléfono,

pegándoseme a los huesos,como una caries, ¡carcomiéndome los adentros! 

Ausencia:

Esa sed de ti,

y esa hambre. 

¡Ay de la sed de calmar el hambre!

¡Ay del hambre de calmar de la sed!

Publicado en on Septiembre 28, 2007 at 9:53 pm Dejar un comentario

CANCIÓN TRISTE

soledad.jpg

 Yo te amé con gran delirio…

(Mariano San Idelfonso)

Ven, amiga,

mete tu mano en la fronda oscura de mi carne:

Dentro, muy adentro,

luego del coágulo absurdo de mis sueños,

detrás de esas angustias,

sobre la costra dura de las heridas pasadas. 

Hiéreme en mi centro. 

¡Arráncate de mí! 

Una parte mía va muriendo, lentamente

sin estar,

sin querer,

sin poder,

si no vuelves. 

¡Deja petrificar la carne de tu carne que mi carne tiene!

Rómpela, luego.

¡No la guardes!

Si no quieres,

si no puedes ya,

si no vas a estar. 

Destázame y envenéname

al partir:

Luego, si quieres, puedes recordarme. 

No quiero morir en ti,

quiero morir en mí porque muere, en ti,

eso de mí que te he dado, ofrecido. 

Toma

esto que ha venido quedando de mí.

Insúflale tu aliento o…

escúpelo, si quieres.  

Pasa tiempo:

Iré olvidando todo aquello, todo

cuanto sepa a ti,

cuanto huela a ti,

cuanto suene a ti,

cuanto parezca a ti,

si no quieres,

si no puedes,

si no estarás ya, nunca más. 

Mete tu mano.

Lleva, contigo,

arranca aquello de ti que aún vive en mí,

mátalo y deja morir en ti todo

aquello que aun perviva, de mí. 

Vete… 

Amor muerte mata, ¿recuerdas?

¡Muerte de amor, cuanto dueles! 

Publicado en on at 9:20 pm Dejar un comentario